Un calor de vida y una imagen de muerte: eso era el conocimiento,decía Albert Camus. Los fuegos del agua representan un viaje que seinicia en la infancia y en la adolescencia, donde arden los principios de una existencia atada a un nudo de dolor y renacimientos, bajo laadvocación feraz de los ríos de Castilla y las aguas del Cantábrico,que se abren a la incógnita de un futuro jamás escrito. El poderdeslumbrador de las imágenes se une en esta poesía a una fascinadamirada sobre lo real que apunta a una búsqueda de la posesión delinstante, siempre en riesgo de sucumbir en el límite donde se borra el sentido y se ingresa en la noche. Búsqueda de los estatutos de la luz y de un presente renovado bajo las acechanzas de la muerte que apunta a una unión entre el cielo y la tierra, buscando una esperanza en eltiempo limitado de nuestras vidas. Poesía necesaria para un tiempo enel que apenas ya se escucha el rumor que provoca en los árboles de las orillas el roce contra sus ramas de los últimos juegos de los dioses.