G. K. Chesterton estuvo siempre fascinado por la pintura, y solo laescritura en general (incluido el periodismo) le atrajo m s que lapintura en particular. Algunos de sus primeros, y plenamenteadolescentes, art¡culos literarios fueron cr¡tica de pintura y hay m s de una docena de libros, del propio Chesterton y de algunos de susmejores amigos, que incluyen dibujos y caricaturas de nuestro autor.La biograf¡a de George Frederick Watts (1817-1904) que presentamos,absolutamente in‚dita en castellano hasta hoy, es junto con labiograf¡a del pintor y poeta William Blake (ya publicada en esta misma colecci¢n), el principal tributo rendido por el gran escritor ingl‚sa su m s insistente y desconocida (al menos por los lectoresespa¤oles) pasi¢n art¡stica. Watts, pintor un tanto sombr¡o yvisionario, muy literario y extremadamente simb¢lico y aleg¢rico est retratado en estas r pidas p ginas junto con su ‚poca, la de lasegunda mitad del siglo XIX ingl‚s. Pero no es solo el retrato del untanto olvidado (aunque para nada falto de inter‚s) pintor que fueWatts, y de su singular, y un tanto asc‚tica, creencia en la pintura,lo que vale en ellas sino tambi‚n las fulgurantes y apasionadasdisquisiciones sobre la pintura de un Chesterton juvenil que se nosmuestra ya due¤o de todas las vueltas, revueltas, giros y registros de su inimitable estilo. A. L.