Nada tiene sentido en la escritura si no se vive como una búsqueda del yo interior, como un modo personal de honestidad para circular ysalir al mundo. El respeto y la verdad son principios unidos, noexisten por sí solos: no hay respeto o ética sin verdad, no hay verdad sin respeto; y la feroz exigencia debe empezar en uno mismo a pesarde la evidente imperfección del ser humano.
No se pueden desarrollar ideas con manipulación y engaño y es obscenohundir y hundirse en mentiras, porque la verdad encontrará siemprepalco y derrotará en el lodo al parlanchín de ayer.
Un poema debe rebuscarse entre los recovecos de su fondo y huir dedemagogias vacías.