Hay vecinos de quienes vivimos muy lejos y extraños a quienesconocemos entrañablemente. Ireneo es de los segundos. Su pensamiento,aparentemente prosaico, iterativo y de formas ajenas a nuestrasensibilidad, se revela de una calidez y humanidad excepcionales. Suspáginas, nacidas hace ya casi dos mil años, destilan una ternura nadacomún en nuestros días. La lectura de Ireneo, por el contrario,aparece hosca y se revela ubérrima, escondiendo tras un ropaje defigura caduca la novedad impetuosa de una teología viva y en susfuentes. Gustando a Dios es un estudio de las imágenes del banquete de Dios con la humanidad, tal y como las dibuja la pluma de Ireneo deLyon en aquellos textos suyos que el mar de la historia ha depositadoen nuestras manos. La investigación no se limita a discriminar ysistematizar las imágenes diseminadas en los textos, sino que las valeyendo como urdimbre del pensamiento tramado por Ireneo para tejer su reflexión teológica sobre la historia. Los trazos de las imágenes serevelan así configurando, magistralmente, una panorámica armónicasobre los dos grandes misterios de la fe: la presencia del don de Dios Creador en la fecundidad del cosmos y la fuerza definitiva de su amor en la sanación de una historia libre, pero herida de muerte por elmal.