Solsona tira la falta… y Tamudo remata… Del blanco y negro al color. Un chico, el autor, se hace hombre, acaso de provecho, mientras sigue at¢nito, expectante, la par bola que describe el bal¢n… El centromedido de Jos‚ Mar¡a, Mara¤¢n, Solsona y Lauridsen sobrevuela el readel equipo rival, como los d¡as suceden a las noches y como los a¤osque desfilan inexorablemente, hasta que la cabeza del ariete —lo mismo da Roberto Mart¡nez, que Caszely, Urz iz y Tamudo— conecta un rematecertero y canta: "Gol!" en la grada del viejo estadio de Sarri…, yademolido… Como las inquietudes y las esperanzas de la juventud,demolido por los bulldozers y las excavadoras del tiempo, del devenir. Intimamente, el estadio de Sarri… contin£a vivo, en pie, en susrecuerdos y a¤oranzas.