La masculinidad es como una cebolla: no hay nada debajo y hacellorar. Pese a que ejercer de macho mata, la masculinidad es fr gilporque implica un estatus adquirido que puede perderse con facilidad.Por eso los hombres arriesgan tanto para probar todo el tiempo queson hombres de verdad. Ning£n hombre quiere ser degradado al estatusde marica, ni a sus equivalentes estructurales: calzonazos, cobardes,o nenazas. De este modo, los hombres asumen normas de g‚nero que lesviolentan y parecen incapaces de cuestionarlas. Y es que pese a sersocialmente invisibles, los hombres sufren discriminaciones yviolencias de g‚nero. Este libro cierra la triolog¡a iniciada con Lasociedad rosa a la que sigue La crisis de la heterosexualidad, yanaliza cuatro formas ideales de masculinidad: la de h‚roes,cient¡ficos, heterosexuales y gays.