Una historia sencilla, dulce y tiernapara ayudar a nuestros hijos a gestionar y superar el enfado La ira Llamamos «ira» a esa energ¡aque surge en nuestro interior cuando algo nos genera frustraci¢n,tensi¢n o malestar, llev ndonos al enfado y, en ocasiones, a laagresividad. Aumenta el ritmo de nuestro coraz¢n, tensa nuestrosm£sculos y nos prepara para actuar. En los ni¤os, estesentimiento puede aparecer ante un trato injusto, con alguna tarea que no le sale, al no conseguir un capricho, por el incumplimiento de una promesa, si le quitan un juguete... La Ira tiene su funci¢n,no lo olvidemos. Sirve para que el ni¤o se defienda ante situacionesinjustas o para que se esfuercen mas ante determinados retos. Sibloqueamos este sentimiento en nuestro hijo, s¢lo lograremos aumentarsu malestar y terminar convirti‚ndose en agresividad o violencia, yeso es lo £ltimo que queremos, ¿verdad? ¿Qu‚ hacemos entonces?Debemos ayudar al ni¤o a RECONOCER y a REDIRIGIR este sentimiento,explic ndole c¢mo nos afecta y ense¤ ndole formas adecuadas paragastar esa energ¡a: hablar de aquello que les enoja, buscar el apoyode los mayores, cambiar la forma de afrontar esa tarea dif¡cil... ¿Ysi aparece la agresividad? Como siempre... mantened la calma! Debemos ser firmes y serenos, nunca agresivos, evitando culpar a nuestro hijo con expresiones como «eres malo». Es mejor reprender la conducta ydar tiempo al ni¤o para pensar en ello. Por supuesto, rega¤ar ocastigar no es suficiente. Una vez se reduzca la agresividad, esimportante explicarle las consecuencias de lo que ha pasado para queasuma su RESPONSABILIDAD, y darle alternativas. Pero ojo! Debemos ser razonables y comprender que, a veces, el enfado est justificado apesar del mal. «No podemos elegir qu‚ sentir, pero s¡ podemos decidir qu‚ hacer con lo que sentimos y, porsupuesto, podemos ense¤ar a nuestros hijos a hacer lo mejor conaquello que sienten.»