DIMITRIOS I, JUAN PABLO II, A. FRANQUESA
No basta con admirar la belleza artística de los iconos. Debemosacercarnos a ellos imbuidos de la teología y la espiritualidad con las que son contemplados por las Iglesias orientales. Así descubrimos por qué son venerados y tratados santamente en el culto y la piedad deOriente