En Dadaab, el campo de refugiados m s grande del mundo, se puede sertriste o alegre, se puede tener amor o carecer de ‚l. All¡, uno puedetomar muy distintos caminos como lo hacen Asad y Hanan dos ni¤os que,cuando procedentes de Somalia, llegaron al campo estaban, al igual que sus familias, muy unidos.
Las vidas de estos dos peque¤os se entrelazan con las de otros personajes que influir n mucho en ellos,en su manera de ver la vida. Conforme crecen se van separando poco apoco cada vez m s, hasta llegar a haber entre ellos una distanciainsalvable.