El tema central de este libro, la traducción fílmica del Ulises deJames Joyce, abre el camino para futuros estudios de este tipo, almismo tiempo que pone en tela de juicio la tradicional mirada miopeque la literatura y los literatos, por lo general, han venidodedicando al cine. No hay que olvidar que una novela como ésta, quepuede ser leída de multiples maneras, es "per se" un ejemplo deescritura intraducible. Con todo, quienes leen y van al cine con laasiduidad y religiosidad de quien dedica igual veneración a ambasformas de contar una historia, comprenderán que pese a esa aparenteinutilidad de películas como ésta, en su traducción al cinematógrafose encierra su verdadera esencia, en una profundidad que la hace pasar inadvertida, pero que siempre está ahí, en la esencia misma de esaimagen que ha nacido de una plalabra o frase escrita, y que en el caso de Joyce nos hace pensar que, tal vez, su obra es en sí mismacine.Es bien sabido el interés que siempre tuvo Joyce por que su novelaUlises fuese llevada al cine, en especial de la mano de SergeiEisenstein. Pero la novela sería filmada veintiseis años después de su muerte, de la mano del polémico y controvertido director JosephStrick, que aunque no llegó a conocer personalmente a James Joyce, síque conoció, como el mismo Joyce, los cortes, la censura y lasprohibiciones de la crítica más reaccionaria y despiadada.