Miguel de Cervantes no se libra de un extenso corpus deinterpretaciones. Adentrarse en ese boscaje engañoso es siempre unatarea peligrosa, tanto para distinguir las voces de los ecos como para encontrar las entradas y sobre todo las salidas, no digamos ya paradecir algo nuevo y con algún sentido. Generalmente se prefiere el lado más serio de Cervantes, sin miedo ni a repetir ni a repetirse, yaunque de sobra es conocido que el alcalaíno no se entiende sin lajovialidad, el humor y la ironía, no suelen ser estas las facetas másexplotadas. Juegos cervantinos propone volver sobre la narrativa dedon Miguel (sobre el Quijote y sobre las Novelas ejemplares) paravalorar las bromas y las ambigüedades características de los juegosliterarios que atraviesan de principio a fin una muy admiradaproducción.
El ingeniosísimo prólogo del Quijote de 1605 se suma a los poemasburlones de los preliminares y a la dedicatoria «Al duque de Béjar»para componer desde el mismo comienzo del libro una presentación muydivertida. Cervantes se vale de un plagio para elogiar al mecenas delmomento; juega con las interpretaciones de los lectores (o eso lesparece a los lectores de algunas épocas) sobre la idea (extendidísimahoy) de que la novela tiene un origen carcelario; valora y condena alfuego a muchas obras en el famoso «escrutinio», aunque no es tan fácil distinguir entre las opiniones de unos personajes con intereses muyvariados y los gustos de un creador que se oculta o se proyecta demanera muy juguetona; utiliza el silencio como juego a la hora devestir al fascinante personaje de don Quijote, que desplaza alpersonaje innominado que recuperará juicio y nombre muy tarde; o delas dos abnegadas compañeras del hidalgo, la sobrina y el ama,configura un retrato sentido y burlón al mismo tiempo. Este puñado deejemplos, en el mismo arranque del Quijote, prolonga su presencia enmuchos casos a lo largo de toda la novela, pero no agota los juegoscervantinos, que en ocasiones convierten en un «signo complejo» unadenominación geográfica como Sierra Morena o dibujan o ensombrecen apersonajes femeninos aparentemente pasivos o muy activos, como sonLuscinda y Ana Félix. Pero no solo el Quijote muestra un ingeniolúdico y magistral, con palabras y silencios, con trazos y conausencias, sino que las Novelas ejemplares refuerzan un fabuloso poder creativo, de modo muy elocuente cuando se trata de mujeres. Lasmujeres de la colección hablan y callan y quedan imbricadasinextricablemente con la organización de sus repectivos relatos en unjuego de tornasoles auténticamente sabio.
La colección Prosa Barroca, dirigida por el Prof. Rafael BonillaCerezo (Universidad de Córdoba), nació como lugar de encuentro y salade recreación para los investigadores de la narrativa áurea y curiosos en general. Junto con volúmenes de ensayo, da a conocer en rigurosasediciones críticas novelas cortesanas, pastoriles, caballerescas,picarescas, bizantinas y moriscas, además de las retóricas y sermonesde los oradores del Seiscientos español.