Tadeus Kunzt acepta investigar un caso de un niño robado en unparitorio, de una clínica privada de Madrid, en 1981. Desde el primermomento se suceden los obstáculos: todo son dificultades para accedera los archivos. Entra en un mundo hermético, lleno de sombras, dondesólo unos pocos facilitan datos fiables que permitan llegar a la madre biológica.
Cuando tiene el convencimiento de estar cerca de lasolución del caso, comprueba que está dentro de un laberinto en el que todos los caminos se entrelazan y llevan a ninguna parte: datosfalsos en los registros civiles, ausencia de registros hospitalarios,identidades falseadas, familias inventadas, mentiras? las víctimas han perdido sus
raíces familiares, extirpadas por distintos grupos que se reparten un pastel económico rentable, presentándose comobenefactores de niños abandonados por sus propias madres. Losimplicados en las distintas tramas son médicos, sacerdotes, monjas que trabajan en hospitales públicos y clínicas privadas, abogados ynotarios, intermediarios a comisión? Las víctimas estánindefensas.
Los niños robados buscan a sus madres biológicas, sonhermanos que buscan a sus hermanos, madres que buscan a sushijos?nunca les abandonaron: les robaron a sus hijos instantes después de nacer, les borraron sus identidades. Los jueces miraron para otrolado, para desentenderse de miles y miles de casos, que forman partede la Historia Universal de la Infamia.