Hay en nosotros un niño que huye. Lo atrapamos cuando escribimos yvuelve a escaparse. Mi escritura es la huida y el reencuentro. Endefinitiva, la ausencia. La ausencia en un prisma. Un prisma huecodescrito en su oquedad desde sus distintos vértices y aristas.Puedes escribir la historia de tu yo, perderte por los innumerables ypequeños ramales de su multiplicidad hasta convertirte en palabra aire del laberinto tiempo. Soplas y se pierde la voz, giras a su alrededor como si no fueras contigo. Ignorar, olvidar o asumir que cualquier yo es un cruce de caminos perdido en el tiempo.MJ Romero