«España es un Estado social y democrático de derecho». Si hoy, después de 40 años de haberlo hecho, abordásemos en España un procesoconstituyente no habría dudas sobre cómo definir nuestra forma deEstado: lo haríamos del mismo modo en que lo hace el art. 1.1 de laConstitución, y atribuyendo a cada uno de los tres elementos de lafórmula un significado sustancialmente equivalente al inicial. Sinembargo, las condiciones ambientales del Estado Constitucional hanempeorado en los últimos años, aquí y fuera de aquí. El fuerte impacto de la crisis económica de 2008, la primera de la globalización, hadejado una huella de inseguridad y malestar en nuestras democraciasque alienta la emergencia de fuerzas políticas de signo nacionalista,autoritario o populista, en sentido contrario al designio históricodel proyecto ilustrado en el que anidó el constitucionalismo. EnEspaña, celebramos el cuarenta aniversario de la Constitución, pero lo hacemos tras haber vivido un muy grave episodio que afecta al modeloterritorial, a la convivencia, y con la incómoda sensación de queestar poco menos que condenados a no poder actualizar elementos delpacto constituyente, cuando ya han trascurrido cuatro décadas desdeque aquél fructificara. Para poder valorar los cambios que puedanestar incoándose hay que tener bien presente no sólo donde estamossino también de dónde venimos. Éste es un texto diseñado con lapretensión de ser útil a los alumnos de Derecho Constitucional, alservicio de un programa académico que cree en un DerechoConstitucional vivo, que gravita sobre una realidad viva, abierto aencauzarla, como rama del ordenamiento, y también a entenderla mejor,como saber jurídico un tanto promiscuo que es, tan dado a olfatear enel terreno de otras ciencias sociales. Y es, en fin, un textoelaborado por profesores que aún conservan la pasión por enseñar, esdecir, por aprender.