Mi pequeño saltamontes, saltador incansable... Era tan fina la red,casi transparente, que no la pudiste ver. La tejió de noche con lafunambulista de Barakaldo con sus colores gualdinegros y su rúbricainequívoca, la (z). A ti, amante del riesgo que nunca te gustó saltarcon red, caíste en ella. Con mucho cariño, te hizo un traje blanco amedida como el mejor sastre de la comarca, tan justo que nunca te lopudiste quitar. Poco a poco, tu vida se fue desvaneciendo y pasaste aformar parte del maldito decorado.