Cuenta una leyenda que desde siempre, con cada nacimiento, se producefatalmente una fisura. Por ella se derrama una suerte de sustanciainmaterial que, inmediatamente, se disuelve en el vac¡o al que emergeel nuevo cuerpo, imant ndolo. En su intento de recuperar eso que lefalta desde su llegada al mundo, el mortal persigue su estela sindescanso, siempre en vano. Y as¡ seguir siendo, con cada nacimiento,hasta el fin de los tiempos. Pero cuenta otra leyenda que, tambi‚ndesde siempre y por siempre jam s, alguna otra sustancia se salva,sobrevive a la p‚rdida del cuerpo y pasa de generaci¢n en generaci¢n.Tras la muerte de su padre, Mart¡n se pregunta qu‚ temblor atraviesala m‚dula de los Albend¡n. Rememora los escenarios donde se produjeron los nacimientos de tres generaciones sucesivas y se cuestiona si losvac¡os que succionaron la sustancia original, marcando a cada uno consu falta, no influir¡an tambi‚n en lo que, en cada uno, rest¢.Francisco Baena (Madrid, 1967) es coordinador de exposiciones delCentro Jos‚ Guerrero y escritor de arte y est‚tica. Adem s deart¡culos en revistas especializadas, cat logos de exposiciones ylibros colectivos, ha publicado Vendas para los ojos (2007) y Olor asangre en la nariz (2010).