LLONCH MOLINA,NAYRA / SANTACANA I MESTRE,J
Hace apenas un siglo y medio en ninguna ciudad del mundo circulaba unsolo autom¢vil; tampoco hab¡a m quinas de escribir, ni exist¡an laanestesia ni las aspirinas; no hab¡a tel‚fonos, ni fotocopiadoras, nidetergentes, ni luz el‚ctrica y tampoco se sab¡a lo que era unpl stico o las cremalleras de la ropa. Todos estos objetos que hoyparecen imprescindibles los europeos de mitad del siglo XIX ni tansiquiera imaginaban que pudieran existir alg£n d¡a.De todos ellos son quiz los autom¢viles los que han llamado m s laatenci¢n; tal vez por esta raz¢n han surgido en el mundo m scoleccionistas de autom¢viles que de bombillas el‚ctricas o decepillos de dientes. Ciertamente, hay museos de tecnolog¡a en los quese pueden contemplar grandes colecciones de radios, fon¢grafos,neveras, cepillos de dientes y envases de pl stico. Pero elcoleccionismo de autom¢viles est mucho m s extendido; hay muchas m spersonas que se enamoran de los autom¢viles que tuvieron en sujuventud que personas que se dejan seducir por su primer cepillo dedientes. Algo similar ocurre con las motos.As¡, pues, ¿qu‚ es lo que fascina de los autom¢viles? ¿Qu‚ impulsa atanta gente a mantener un culto hacia ellos? De la misma forma que elcaballo se convert¡a en s¡mbolo de estatus social, el coche cumpli¢esta funci¢n. Cabe preguntarnos si fue por eso por lo que han surgidotantas colecciones privadas y p£blicas de autom¢viles. Y sin embargo,el autom¢vil es un bien fr gil. Si a finales del siglo xx hab¡a en elmundo unos seiscientos millones de veh¡culos, se calcula que en elprimer tercio del presente siglo habr mil doscientos millones. Estosveh¡culos, como es l¢gico, tienen una vida media variable y al finalla inmensa mayor¡a son destruidos. En realidad, no ser¡a exageradodecir que la Tierra es un enorme cementerio de coches. De todos ellos, tan solo un porcentaje muy bajo se conserva en la actualidad; secalcula que no m s de 1.500.000 coches antiguos se han conservadohasta el presente.Este manual trata de este patrimonio, convertido hoy en un aut‚nticomuseo rodante.