Un asesinato siempre perturba a la comunidad donde se produce. Pero si esa comunidad es un pueblo pequeño (Alborada, en Albacete), si todoel mundo anda nervioso por las inminentes elecciones de 1982 y si,para añadir más estupor al crimen, el asesinado es el cura de lalocalidad, la conmoción adquiere rango de tragedia griega.
Todoslos interrogados por el comisario Galván y su ayudante parecen teneralgo grave que ocultar: el alcalde, la joven Lucía, el rancio donTristán, una vieja profesora amargada, un antiguo comunista que espera el triunfo electoral de la izquierda? Todos, sin excepción, guardansecretos; e incluso algún cadáver (nada metafórico) enterrado en elayer.
Con hábil manejo de la intriga, Antonio Cano Gómez nosconduce a través de una trama que solamente al final nos desvelará sus sorprendentes pliegues.