El hombre se sentaba a darles maíz a las palomas imaginarias delcementerio. El agua brotaba de su memoria plagada de islas y deerrores. No sufrió de gangrena o de diabetes como otros franceses.Reía a carcajadas cuando saltaba un sapo en su mente y lo llevaba a un acantilado o a un barco que se pierde en el Atlántico. Vivía en unaisla y en otra isla y en otra isla y nunca encontraba sus huesos. Lamateria oscura de su piel buscaba otro cuerpo, su origen o su centrode gravedad. El hombre perdió todas sus cartas, leyó el futuro enmanos ajenas y fue perdiendo en el eco de su voz. Su palabra ya no era su palabra menos el idioma. La eternidad era una fe inventada por unloco en la orfandad. El hombre tenía miedo. Escribe su nombre muchasveces para no olvidarse de lo más elemental, su origen y sudescendencia. Su cuerpo parecía sufrir pero ahora no tiene miedo.
AUGUSTO RODRÍGUEZ (Guayaquil, Ecuador, 1979)Periodista, editor y catedrático. Actualmente se encuentra cursando un Doctorado en Estudios Hispánicos. Lengua, literatura, historia ypensamiento en la Universidad Autónoma de Madrid. Autor de 20 librosentre poesía, cuento, novela, entrevistas y ensayos en editoriales deEspaña, México, Rumania, Francia, Serbia, Cuba, Perú y Ecuador. Suobra literaria ha obtenido multitud de galardones tanto enHispanoamérica como en España. Ha sido invitado a los más importantesencuentros literarios en: Madrid, Ciudad de México, Granada, LaHabana, Santiago de Chile, Guadalajara, París, Caracas, New York,Berlín, Medellín, Bogotá, Lima, etcétera. Parte de su obra poéticaestá traducida a doce idiomas: inglés, árabe, portugués, catalán,rumano, italiano, alemán, francés, chino, serbio, japonés y medumba(Camerún). Editor de El Quirófano Ediciones. Director del FestivalInternacional de Poesía de Guayaquil Ileana Espinel Cedeño. En 2018preparó, para la editorial Pre-Textos, dos antologías poéticas deautores ecuatorianos: Una pupila cortada en la oscuridad, de Hugo Mayo y Antología poética, de David Ledesma.