Las im genes de Juan Villalta juegan con nuestra memoria;contempl ndolas, uno no puede evitar sentir cierta a¤oranza. Sufotograf¡a, humana y directa, nos muestra, a base de peque¤ashistorias, fragmentos de una Espa¤a que ya no existe. Sus im genesposeen la inquietante virtud de trasladarnos a esa ‚poca, a un mundoen blanco y negro, que a£n perdura en nuestra memoria. Memorias es unrecorrido por su obra donde el propio Juan nos revela la historiacontenida en cada fotograf¡a, es su propia voz la que nos gu¡a en eseviaje por una Espa¤a que se niega a perecer en el olvido.