Cuando llegaba la primavera, mi amigo Javier y yo salíamos todas lastardes corriendo del colegio y nos dirigíamos al puerto. En la zonadonde no había barcos amarrados, al final de la explanada, había unaplaya pequeña llena de rocas y chinarros. Allí pasábamos un buen ratolanzando piedras para que rebotaran sobre la superficie del mar.Javier y yo éramos buenos amigos pero, cuando estábamos allí jugando,competíamos ferozmente para ver quién conseguía que la piedra diera el mayor número posible de rebotes sobre el agua.A veces el mar nosarroja música; melodías suaves y precisas como las de un violín."Mensaje en una botella" contiene los sonidos de la amistad y elcompañerismo, notas claves para superar cualquier problema escolar.