Ana tiene que irse a la cama... ¡pero no quiere ir sin su queridoelefante! El papá enseguida se da cuenta de que no es fácil acostar aun elefante. Si un elefante tiene sed antes de irse a dormir, ¡se bebe una bañera entera! Y para lavar sus enormes colmillos no basta con un cepillo de dientes. ¿Y qué pasa si el elefante tiene caca?... Unasimpática y alegre oda a las tácticas dilatorias de todos aquellosniños que siempre tienen excusas geniales para posponer el momento deir a la cama; y a sus papás, que con paciencia y ternura sabenencaminar la desbordante imaginación de sus hijos para que tengan unos dulces sueños.