Mi Memoria Histórica..., es en sí mismo un título que guarda una declaración de principios. Una bandera sin escudo contra todos aquellos que pretenden adueñarse de la memoria íntima de los individuos, mediantela colectivización de los pensamientos. Una apropiación tan del gustode cierta izquierda española, que fraguará en ese proyecto de gruesa factoría conocido como Ley de la Memoria Histórica, un bodrio jurídicoque perseguirá obsesivamente el desquite de los que perdieron la Guerra, aún a costa de la paz de los ciudadanos.En este polémico ensayo, la intrahistoria de los antepasados anónimos del autor, correrá paralela a la propia historia de España, para descubrir y sacar del Hades delolvido -esa forma de muerte definitiva-, historias cotidianas que se entrelazan con los hechos narrados en los manuales. Viajaremos a través de todo el convulso siglo XIX, llegando a la Guerra de Cuba en compañía del sargento Francisco González, tío de la abuela Isidora. Al XX lo llamaremos «Siglo de las Luces», pues no en vano aquélla nace en el año que instalan luz eléctrica en su pueblo, unos días antes de que sehunda el Titanic. Por su parte, la abuela Ana ve la luz en la Casa Cervantes de Vélez Málaga, lugar de culto para amantes de ectoplasmas y poltergeist. Recorreremos los convulsos años de la República, desmontando ladrillo a ladrillo el «parnaso». El bisabuelo Marino sigue trabajando y pagando sus impuestos, mientras su hijo Manuel estudia en un semiclandestino colegio de curas, en días de laicismo feroz. Con M