Pasear por la ciudad en una tarde de verano puede ser muy aburrido...a no ser que uno vaya en compa¤¡a de alguien como el t¡o Leopoldo. Elt¡o Leopoldo ha viajado por el µfrica Austral y ha cazado leones, yvarias veces ha descendido al interior de volcanes en erupci¢n.Cuando era joven estudi¢ ingenier¡a (los ingenieros son los que hacenlas m quinas, los puentes, los aviones y cosas as¡). Bueno, o almenos, todo eso es lo que cuenta; porque con el t¡o Leopoldo, unonunca sabe lo que es cierto y lo que no lo es tanto. Lo £nicoindudable es que, junto a ‚l, nunca se sabe lo que va a pasar...Consu carnet de la biblioteca (que usa para hacerse pasar por agentesecreto), sus trolas siderales y sus man¡as inesperadas, el t¡oLeopoldo va sembrando el caos a la hora de la siesta. Pozos de losdeseos que cumplen con retraso, historias dentro de historias dentrode historias, suplantaciones de identidad, escritores de misterio quese roban ideas procedentes de los Grandes Almacenes Geniales,Horribles y Maravillosos (situados en el misterioso pa¡s deSapundu)... ¨Qui‚n se atrever¡a a pasear con un t¡o como ‚l? ¨Y qui‚npodr¡a resistirse a hacerlo?