Hay un nexo en com£n en Mirar al agua: la intenci¢n de que todos susrelatos, los diecis‚is, tengan que ver de una forma u otra con elarte, y en muchas ocasiones el contempor neo, m s exactamente. As¡, no s¢lo cuenta una historia sino que propone un discurso que planteadudas intelectuales acerca de la creaci¢n, del arte y de la propiaconstrucci¢n del texto. Eso que tienes ante los ojos. ¿Qui‚n lo hapuesto? ¿Y para qu‚ lo han puesto? Esa forma de mirar tuya:despreocupada, por encima, vida o curiosa, ¿qui‚n te la ha ense¤ado?Nuestros ojos son nuestra primera costumbre. Los t£neles por dondeentran. Ha dicho Miguel Cereceda: ?Uno no puede ver que no puede verlo que no puede ver?. Pero ¿podemos acceder a otra forma de mirar?¿Existe la manera de que encontremos algo diferente, verdadero,genuino, liberador? Las artes y la literatura nos brindan, acaso, v¡as de conocimiento. Estos relatos quieren ser l mparas, antes queespejos que s¢lo repiten lo que ya nos cuentan. Buscan ser luces quelimpien nuestros ojos. Despertares.