Estas letras, negras, irreverentes -algo diab¢licas-, son unaarmadura. Un barniz que da lustre al esp¡ritu, empa¤ado por el tiempoinclemente. Una forma de aligerar la pesada carga que, seg£n cuentan,nos acerca a la tierra. El envoltorio, camuflado de iron¡a, escondela mortaja que todos vestiremos. Pero no hoy.