Corazones ajados que luchan con la mente, escenificando el duelo entre el querer y el deber. Menguando para encontrar la rendija entre lapasión y la razón. He experimentado la contradicción de las emocionesy conocido la inspiración como madre del poeta que da voz a esossentimientos. He vivido la fábula y la espera del amor nocorrespondido, al menos no del mismo modo en que lo compartimos. Heesperado a la musa y a la música con esperanza. He sufrido la pérdiday sentido la derrota. El deseo como platónica tabla de salvación antela soledad, la rutina, la oscuridad y el vuelo de las mariposas dealas negras (fragmento del prólogo de Víctor Frías)