Pocos años después de haberse terminado la terrible guerra civil, a medianoche de un día de octubre, Andrea llega en tren a Barcelonapara estudiar Letras en la Universidad. Atraviesa maravillada lasanchas calles vacías de la ciudad en un viejo coche de caballos hastallegar a la casa de la calle de Aribau donde viven sus parientes. Laexpectación que siente en esos momentos mágicos iniciales se va aborrar de golpe al abrirse la puerta del piso, y a partir de esemomento todo le va a parecer una pesadilla. Se van a suceder para lajoven los días sin importancia en la atmósfera asfixiante de eseespacio familiar. El dolor de la soledad de Andrea va unido a sufigura, sombra apenas reflejada en algún espejo; y al acabar el añobarcelonés de su vida, ella cree que no se ha llevado nada. ¡Cuántopesa, sin embargo, el equipaje vivido!
Azorín dijo ?en julio de 1945? que Nada era «una novela original», «una novelabellísima», «con observación minuciosa y fiel», «con entresijospsicológicos que nos hacen pensar y sentir». Y Juan Ramón Jiménez leescribía a Carmen Laforet en marzo de 1946 para agradecerle «labelleza tan humana de su libro».
Hoy, muchos añosdespués, Nada sigue siendo para sus lectores una novela original,bellísima, que hace pensar y sentir: es ya un texto clásico.
Esta edición incluye un estudio preliminar, propuestas detrabajo y lecturas complementarias a cargo de Rosa Navarro,catedrática de Literatura española y profesora emérita de laUniversidad de Barcelona