«Sor Lucía era la responsable de las adopciones, jugaba a ser dios con los seres humanos, a determinar el destino de estos niños; para ellohabía tejido una red complicada, desde el camillero hasta el médicoandaban en el ajo, las enfermeras y todo el personal del centrocreaban aquella gran mentira, como la de los reyes magos, todo elmundo la admitía aunque aquel niño no era el destinatario, era elregalo para los afortunados, para los estafados, para los saqueados;les robaban hasta las raíces de sus entrañas...»
EncarnaciónGarcía Corrientes está convencida de que antes de que ella naciera, su madre sufrió el robo de un bebé, el hurto del cuerpo de su hermanomayor. Les dijeron a sus padres que estaba muerto, pero la verdad esque le fue sustraído a Margarita, su madre. Dio a luz un niño sano,fue un parto normal, con dolor y con llanto de recién nacido, aún asíse lo llevaron y no lo volvieron a ver más. Esto sumió a su madre enun pozo de locura. Pero Encarnación no se detendrá y se enfrentará aSor Lucía y a sus propios demonios para saber la verdad.
«Excelente historia donde el autor, sin demagogia,desde el compromiso de escritor con la palabra y su tiempo vivido, vanarrando las existencias rotas de los de abajo. Esos marginados yperdedores de una madrugada cualquiera, buscando miseria en loscontenedores. Excluidos bajo el mismo sino y destino, humillados yofendidos, equilibristas en el trapecio de la vida de espaldas a lasuerte de la oferta y la demanda, que pueden encontrar en uncontenedor de basura un recién nacido abandonado.»
FranciscoVélez Nieto