®La silueta de Jerry oscureci¢ la puerta principal, que se abri¢hacia el interior de la tienda. Me volv¡, levant‚ el sombrero y baj‚la m scara. Mientras me la ajustaba con una mano, saqu‚ la autom ticacon la otra y le quit‚ el seguro con el pulgar. Al sentir su pesoentre las manos y palpar la culata cuadriculada, me sent¡ c¢modo,reconfortado por una sensaci¢n de poder.¯ Tras ocho a¤os entrerejas, Max Dembo vuelve a Los µngeles con sesenta y cinco d¢lares enel bolsillo, un traje pasado de moda y la intenci¢n de reinsertarseen la sociedad. No es tarea f cil para quien, en su corta vida, no haconocido otra cosa que el crimen y cuenta s¢lo con la improbableayuda de un r¡gido y prejuicioso agente de la condicional. Descre¡dode sus posibilidades de ‚xito, abrumado por los fantasmas de su vidaanterior, Dembo se ver en poco tiempo arrojado a una encrucijada dela que su instinto criminal podr¡a salir reforzado. Trepidante yprofunda, de un verismo dif¡cilmente igualable, No hay bestia tanferoz supuso el debut literario de Edward Bunker, delincuenteconvicto y una de las mayores referencias en lit