RIESTRA RODRIGUEZ LOSADA,BLANCA
Anochece en Albuquerque. Una adolescente hace autostop a orillas de la interestatal. Logan se prepara para abrir el Launchpad. BennyGonsales escucha la voz del Rey desde su tr iler. Dos gemelos nerdsjuegan con armas en el garaje de su casa y Poppa Neutrino rasguea laguitarra y planea t cticas de f£tbol.Al otro lado del R¡o Grande, una anciana lee delante de su caravanaalg£n himno y el mendigo de la calle cuarta sue¤a entre cartones quesu voluntad construye el mundo. En la penumbra de su habitaci¢n, unserbio chatea con novias virtuales, y una mujer o un ni¤o se vacaminando por sendas subterr neas que conducen al centro de latierra.Anochece en Albuquerque, un cruce de carreteras en medio de la nadaque huele a frijoles y a burritos, una circunvalaci¢n rodeada demoteles, diners, casas desperdigadas y tristes, con columpios en elporche y una bandera casi siempre a media asta por un muerto. YMichael Astorga, asesino del deputy sheriff de Bernalillo, trata deescapar aunque sabe que no tiene a d¢nde ir.Blanca Riestra nos brinda en La noche sucks una novela circular en laque una serie de personajes err ticos se buscan y no se encuentranmientras vagan por calles orladas de neones. Con breves trazos, nossumerge en sus vidas alienadas, solitarias, insomnes, en unAlbuquerque que, a modo de embudo, todo lo succiona en la oscuridad de la noche. Con ciertas reminiscencias de Barnes, Bola¤o, Ford y DosPassos, la autora perfila su propia visi¢n de la novela total, de lanovela bosque, en un Albuquerque expresionista de realismo sucio queentona su balada triste como voz de voces, personaje eje de lasvivencias entrecruzadas de mendigos, indios navaj¢s, mutilados deguerra, adictas a la telecompra y viejos poetas que aguardan lamuerte. Anochece en Albuquerque.