Nudos que cortar plantea que, tal vez, la tan denostada rebeldía delos seres humanos en su juventud forma parte necesaria del proceso deconstrucción de la personalidad. El plácido equilibrio de la niñez serompe para dar paso a una fase inestable y molesta para los que lapadecen en carne propia o son testigos de ella. Pero tal proceso esesencial, como lo es, en la formación de una rosa, que los sépalos del capullo revienten para dar paso al destino exclusivo que le espera de aroma, exquisito o no, y de hermosura, espléndida o humilde. Si talrebeldía no se produce en el momento adecuado, la rosa o lapersonalidad naciente se deformarán, se frustrarán. Quien quieraconquistar su Asia, su lugar en el mundo, debe cortar en el momentooportuno los nudos que se lo impidan, por muy gordianos que sean.
Tal es el conflicto que marca la trayectoria vital de Carlos y Pedro,los protagonistas de la nueva novela de Javier Gracia. Ambos naceránenfrentados a la opresión de un padre y amo tirano que pretendeimponer su voluntad y caprichos a todos los que lo rodean, incluidosellos dos, hijo y criado, respectivamente.Amistades y odios, abusos y ternura, bondades y vilezas... se dan lamano en este caleidoscópico tapiz contemporáneo que nos muestra,siguiendo la mejor estela de la literatura de aprendizaje sentimental, el camino para convertirnos en hombres libres.