El joven seminarista Don Luis de Vargas regresa a su pueblo natal para unas breves vacaciones allí antes de pronunciar sus votos. Seencuentra con que su padre, Don Pedro, se dispone a contraer nupciascon la joven Pepita Jiménez de veinte años y viuda de un octogenario.Los contactos entre el futuro sacerdote y la joven viuda son novedosos para el joven ya que ha pasado su adolescencia recluido en elseminario, y poco a poco siente flaquear su vocación.