Estamos ante un estudio de la personalidad de ocho pintores con lapretensión de encontrar nuevas luces para comprender su obra desde una perspectiva de la psicología de la gente corriente, alejada de lasteorías reduccionistas que pretenden hacernos creer que solo desde lapatología psicológica, la frustración y el trauma pueden devenircomposiciones pictóricas geniales. No podemos excluir que a vecesestas circunstancias pueden concurrir ocasionalmente en la vida deciertos pintores, pero debe excluirse el recurso abusivo a lapsicopatología para explicar la riqueza creativa de los artistas.
Se puede interpretar más y mejor la obra de cualquier pintor desde lapsicología de la gente normal que desde el recurso a la patologíapsicológica y la excepcionalidad. La peculiaridad de laspersonalidades psicológicamente normales es tan potente que puedeesclarecer de forma sencilla y contundente el contenido central dellegado de un artista. No hace falta estar drogado o deprimido paraproducir algo genial, aunque haya artistas que lo estén o lo busquenpara ser creativos. La genialidad también es accesible a la gentecorriente en sus quehaceres cotidianos y la podemos encontrar detrásde la reparación de un fontanero, del verbo del vendedor de coches,del cocinero del restaurante de menú del día, del cirujanocardiovascular, etc. No se tiene que ser un enfermo psicológico, unalcohólico o un fracasado para producir obras geniales en cualquiercampo de experticia, basta con ser un sujeto psicológicamente normalmotivado y enamorado en el desempeño de un buen hacer.