¿Por qu‚ Bill Gates no se retira a su Xanad£ si ya ha conseguido unacapacidad de consumo inagotable para ‚l y sus descendientes? ¿Por qu‚existe una industria tabacalera si s¢lo produce adicci¢n y muerte?¿Por qu‚ el Gobierno de Estados Unidos con George W. Bush decidi¢invadir Irak si sab¡a que s¢lo provocar¡a m s violencia eingobernabilidad en el pa¡s? ¿Qu‚ tienen en com£n estas preguntas?Detr s de todas ellas encontramos siempre la competici¢n por el poderde las elites que toman las decisiones. Esto nos ayuda a explicar,desde la sociolog¡a del poder, por qu‚ las decisiones de nuestrosdirigentes est n tan alejadas de la mayor¡a de la sociedad y por qu‚la l¢gica que gu¡a los procesos de toma de decisiones es a menudocontraria a nuestro bienestar. En ejemplos que nos llevan desde lasrecalificaciones urban¡sticas en el mbito local hasta las guerras oel cambio clim tico en el mbito global, resulta evidente que elobjetivo no es el bienestar de la mayor¡a, sino otro muy distinto.As¡, si lo que gu¡a a nuestros dirigentes no es el prop¢sito demejorar el bienestar y la felicidad de la poblaci¢n, ¿qu‚ es entonces? La respuesta nos remite directamente al poder, y m s concretamente, a la competici¢n de las elites por acumular m s poder que las dem s.Como analiza Ferran Izquierdo Brichs en este ensayo, ser la din micade las relaciones de poder, la competici¢n circular entre las elites,lo que lleve a la humanidad a su destrucci¢n, a trav‚s de laacumulaci¢n y el crecimiento, si no conseguimos imponer nuestroobjetivo principal: la felicidad.