El culo es el gran lugar de la injuria, del insulto. Como vemos enmuchas expresiones cotidianas, la penetraci¢n anal como sujeto pasivoest en el centro del discurso social como lo horrible, lo malo, lopeor. Pero en la actualidad existen culturas que se han reapropiado de ese lugar abyecto y han sabido convertirlo en un lugar productivo ypositivo. En este libro los autores hacen un amplio y ameno recorridoalrededor del culo y del sexo anal: de su historia, de sus valores, de c¢mo lo anal organiza los g‚neros y las sexualidades, y de c¢mo est atravesado por criterios de raza, de clase y de poder. Desde lacompleja sexualidad anal en la Grecia Antigua hasta la crisis delsida, pasando por las c rceles, el bareback, Freud, las lesbianasbutch, los sodomitas, Luis Aragon‚s, el fist-fucking o los osos, estelibro traza la genealog¡a de uno de los espacios menos explorados porla teor¡a, pero m s transitados por la pr ctica: el espacio anal.
«"Cierra los ojos, abre el culo y ves Madrid", dec¡an en mi pueblo.Javier S ez y Sejo Carrascosa anal-izan en Por el culo. Pol¡ticasanales (Editorial Egales) el espacio pol¡tico, social y econ¢mico queel ano como met fora de todo lo abyecto y execrable ha ocupado a lolargo de la historia. Tampoco es un ensayo exhaustivo: es un conjuntode ideas lanzadas en pedorreta para el que quiera reflexionar en elv ter. El macho como ser impenetrable, m s impenetrable que un ovoidemarm¢reo de Brancusi, al que no le cabe por el culo ni el bigote deuna gamba (qu‚ asco, por Dios, mira que es perverso el machohetero!), el culo como ¢rgano democr tico que todos tenemos y pocosdisfrutamos. Cuando Dios en el juicio final nos pregunte "y t£ ¿hasdisfrutado de ese arma de placer que he puesto a tu disposici¢n paramayor gloria m¡a?" y respondas "no, yo he estado siempre tap ndomelocontra un pared", no te extra¤e que te fulmine con alg£n rayodestructor. Al fin y al cabo, las £ltimas palabras que dijo a Ad n yEva al expulsarles del para¡so fueron "y que no me entere yo que esosculitos pasan hambre".Abre tu culo y descubrir s lo que disfruta la gente de la vida (quecantaba no s‚ qui‚n). Los autores, adem s de otro mont¢n de cosas,estudian la extra¤a identificaci¢n que el heterosexismo hace de lapenetraci¢n anal con la homosexualidad. Extra¤a porque est visto quees una de las pr cticas preferidas entre parejas heteros (tanto lapenetraci¢n anal de ella por ‚l como la de ‚l por ella). O laidentificaci¢n de lo penetrable con lo femenino (ay, esas largas u¤as rojas en esos anos peludos y contra¡dos!). Y es que si lahomosexualidad no se caracteriza por la penetraci¢n anal ni la mujerse caracteriza por ser penetrable entonces ¿qu‚ es lo que caracterizaa la homosexualidad? ¿qu‚ es lo que caracteriza a la mujer? Y lo quees mucho m s aterrador ¿qu‚ es lo que caracteriza al machoheterosexual que se define por lo que no es, y luego resulta quepractica el sexo anal con sus mujeres y es penetrado por ellas? ¿supasi¢n por o¡r el ruido de los coches de F¢rmula 1 los domingos por la ma¤ana?Como matem tico me interesa especialmente la consideraci¢n topol¢gicadel cuerpo humano como un toro (no el vern -culo animal, sino esafigura m s conocida por el vulgo como donut) Quiz la soluci¢n (y selo propongo a los autores por si deciden continuar con suinvestigaci¢n) venga dando el paso hacia la cuarta dimensi¢n yconvirtiendo el cuerpo humano en una botella de Klein (atenci¢n paramachos heteros rubios y curiosos: no intenten esto en casa, peligro de contractura): ya no habr exterior ni interior, y, por lo tanto, nohabr impenetrabilidad porque nada y todo ser penetrable.El libro se vuelve mucho m s serio (y no es para menos) en el cap¡tulo dedicado a las nefastas pol¡ticas de prevenci¢n del VIH, y apunta ala realizaci¢n de campa¤as orientadas a minimizar el riesgo decontagio (si somos unos descerebrados, al menos no lo seamos tanto)Libro divertid¡simo y fulminante que habr¡a encantado a Paco Vidarte,al que est de