Precoz, como La débil mental, enfrenta unatormentosa y ambigua relación filial; una obra de apenas un centenarde páginas que despliega ante el lector la exuberancia y laavasalladora fuerza de los más grandes. Muchos han visto en Harwicz ala Virginia Woolf argentina, otros se han empeñado en ver ecos querecuerdan al mejor Joyce, otros, vestigios faulknerianos; sea comofuere, de lo que no hay duda es que esta autora argentina, más allá de toda comparación, siempre odiosa, está llamada a renovar laliteratura en lengua castellana.