?Los recuerdos conservan siempre la capacidad de cambiar aun despuésde que el cerebro los haya captado y consolidado. La memoria sirve alfuturo, no al pasado. Su fin último no es recordar el pasado, sinopoder usar más adelante la experiencia en nuestro provecho.?En estaspáginas los recuerdos se convierten en ballenas, que son a la vezsueños o sínto-mas de locura. Ballenas que llenan la cabeza de losUhagón, de Nena, de Roque -el único prestidigitador manco del mundo- y de todos a los que les tocó vivir aquel oscuro paisaje de posguerra,donde la imaginación y los cuentos maravillosos, surgían del densofango como ballenas que se resisten, a pesar de la sordidez y lassombras, a su última exhalación.