Las an‚cdotas generadas en las aulas de un instituto se cuentan pormillares, pero, por primera vez, sus protagonistas no son los guaposadolescentes con problemas de amor y granos, sino sus sufridosprofesores. M s fuertes que el Zorro, m s valientes que Indiana Jonesy bastante peor pagados que James Bond. En su cruzada contra laignorancia y el pasotismo, los profes se enfrentan a las tribus dealumnos hostiles. Luego, agotados, se refugian en su oasis: la sala de profesores, donde se consuelan los unos a los otros antes de volver a lidiar con la horda de adolescentes superhormonados y alborotados.