¿Qu‚ contenido damos al lenguaje sobre Dios? ¿Sabemos lo que decimoscuando repetimos una palabra cargada de significados pero carente dereferencias? Preguntas como estas son el punto de partida de estelibro, marcado por la crisis del imaginario religioso y cristianoacerca de Dios. Pero desde la amenaza del vac¡o de sentido surgenotras preguntas. Pues si Dios existe, ¿c¢mo comunicarse con ‚l? ¿C¢modesignarlo y nombrarlo? ¿A qui‚n o a qu‚ dirigirse si no forma partedel universo f¡sico? ¿Es posible una revelaci¢n divina que sediferencie de una proyecci¢n subjetiva? ¿Qu‚ criterios encontrar paraevaluar la posible verdad de una experiencia religiosa?A partir de aqu¡ se plantea la crisis de las im genes tradicionalessobre Dios; de un concepto de salvaci¢n orientado a despu‚s de lamuerte; de la fe como un creer en lo que no se ve, y de un concepto de revelaci¢n cuya legitimaci¢n £ltima viene dada por la jerarqu¡a de la Iglesia. Hay que replantear la fe desde una cristolog¡a renovada enla que la humanidad del jud¡o Jes£s sea el referente fundamental. Lafe en Dios est mediatizada por la fe en Jesucristo y esta remite a un proyecto de vida con sentido, en el que la dimensi¢n religiosa abrehorizontes de significado y de motivaci¢n. Lo cual exige replantearteolog¡as sobre Jes£s, y en especial la cristolog¡a paulina, quedesplazan su oferta de salvaci¢n y responden a cuestiones diferentesde las nuestras.Se hace necesaria una transformaci¢n del imaginario cultural yreligioso sobre Dios que se apoye en el cambio que se dio en el mismoJes£s. El mensaje del Nuevo Testamento, incluidos los evangelios, hade ser contextualizado hist¢rica y culturalmente. El proceso dedesmitificaci¢n del Nuevo Testamento ha de tener continuidad y abarcar tambi‚n la tradici¢n dogm tica para que la fe resulte comprensible,comunicable y cre¡ble en una cultura determinada por el escepticismo.La identidad cristiana remite a la discontinuidad cultural, y desdeambas hay que deconstruir y reconstruir los contenidos de la fe pararesponder a la pregunta: ¿qu‚ decimos cuando hablamos de Dios?