La visión que los folk-loristas, con Don Antonio Machado Álvarez a sucabeza, tenían del mundo era la de un desmedido territorio por el quese hallaba disperso un saber superior al que había emanado de lasinstituciones académicas y con frecuencia despreciado por éstas: elque, sin ser consciente de su valor, atesoraba y transmitías degeneración en generación la gente sencilla y, muy a menudo,analfabeta. Desde la perspectiva actual aquellas posiciones puedenparecer románticas y trasnochadas pero, entonces, contribuyeron engran medida a alentar los estudios antropológicos y a labrar campos en los que, sin esos trabajos, no se hubieran cosechado frutos que hoynos parecen tan importantes como el flamenco.
También ahora, cuando subproductos de la globalización agostantradiciones seculares y terminan con ricas expresiones artesanas,canoras o lingüísticas se hace patente la necesidad de preservar pormedio de la búsqueda y la recopilación los tesoros del habla común,relacionados con la Historia, las formas económicas, sociales yculturales imperantes hasta hace bien poco y que, sin saber como, hansido aventadas por los aires que en estos momentos agitan la vida.José Luis Agúndez ha gastado años en ello, en recoger y ordenarrefranes (los refranes fueron unos de los vectores más importantes del folk-lorismo) que resumen y dan sentido a relatos muy conocidos enotros tiempos.
Antonio Zoido (presidente de la FundaciónMachado)
Refranes con cuento es una obraenciclopédica, (el lector tiene en sus manos el primer volumen), pococomún en estos tiempos pero absolutamente imprescindible.