«Ulises volvi¢ su espalda al puerto y sigui¢ el pedregoso sendero queconduc¡aa trav‚s del bosque en lo alto del monte hacia el lugar que Atena lehab¡a indicado. Un grupo de hombres se hab¡a reunido ociosamente entorno a un barril de petr¢leodentro del cual ard¡a una fogata. Mascull¢ un saludo y se detuvo unosinstantes junto a ellos, tratando de calentarse las manos. Despu‚sentr¢ en la ciudad por un portalde piedra en parte desmoronado.»