Terminado el Concilio de Trento, los intelectuales católicos se ponenmanos a la obra para desarrollar sus disposiciones y convertirlas enmaterial de formación para los futuros sacerdotes. Una de las tareasprincipales será la de crear buenos predicadores que convenzan alpueblo de las bondades de ser católico y no protestante. Así, tomanlos autores la Retórica clásica como punto de partida y crean un nuevo conjunto de instrucciones (manuales de retórica eclesiástica)adaptado a las nuevas necesidades de su época. Entre los tratados másimportantes por su número de ediciones, tirada y repercusión, están la Ecclesiastica Rhetorica, de fray Luis de Granada (Lisboa, 1576), y la Rhetorica Ecclesiastica ad Clericos, de Agostino Valier (Verona,1574), por primera vez compuesta en lengua española. El traductor habuscado ofrecer un texto a la vez informativo y de fácil manejo. Así,la primera parte presenta una introducción a la figura de AgostinoValier y a las circunstancias de composición y estructura del tratado. En la segunda parte, figura la traducción del texto latino con notaspensadas para favorecer la comprensión de los contenidos.