Tras ser clasificado como no ario y quedar prohibidos sus libros porel régimen nazi, Stefan Zweig se vio obligado a huir de Alemania einiciar su exilio en distintos países. Su conciencia del horror deltotalitarismo y los abusos del Estado sobre sus ciudadanos no podríaser más aguda. Fue en ese momento, en 1937 y apenas unos años antes de suicidarse, cuando llevó a cabo el proyecto de recuperar la voz menos conocida de uno de los escritores más famosos de todos los tiempos:Lev Tolstói. Según Zweig, ningún autor contemporáneo, ni siquiera Marx o Nietzsche, dio lugar a la conmoción radical que supuso la obra deTolstói para millones y millones de personas en todo el mundo, tantodesde un punto de vista social como espiritual. Pero ¿de qué Tolstóihablamos? Para Zweig se trata del Tolstói ensayista, pensador radicaly anarquista insobornable. Ese Tolstói que defiende que mientras laley siga reconociendo el principio absoluto de la propiedad contra los derechos de los desposeídos, se estará comportando de maneraantisocial e injustificable. Ese Tolstói que sostiene que el Estado es el gran encubridor de la injusticia social, a través de un complejosistema de violencias a base de parlamentos, prisiones, jueces,recaudadores de impuestos, policías y ejércitos. Ese Tolstói quemantiene que la conciencia y la creencia religiosa y moral de cadaindividuo son inalienables, y que ningún poder externo puede implantar ahí su dominio.Constatando con tristeza que a finales de los años treinta del sigloXX ya casi nadie leía a ese Tolstói ?y hoy en día apenas se conoce?,Zweig decidió preparar una antología de estos textos tan pocotransitados. Reunió piezas diversas, algunas más ensayísticas oautobiográficas, otras que conforman una cierta ficción de combate.Algunas de ellas apenas se conocen en nuestro idioma, incluyendo uncuento inédito que nos enorgullece presentar a nuestros lectores. Porsupuesto, Zweig abrió el volumen con un extenso, magnífico y revelador ensayo introductorio, igualmente inédito en castellano.