Hemos entrado definitivamente a un mundo donde sucede algo todo eltiempo y a la vez no sucede nada, porque ya no hay huella ni registro, ni diferencia en lo que es relevante o no lo es. Al menos no sucedenada que cambie de verdad la marcha hacia lo peor. Por eso queridaamiga, para vivir en este desquicio, en este dislocado curso temporal, mejor perder el tiempo con el poema, donde tal vez, como sueledecirse, crece lo que nos salva.Daniel Freidemberg