«Rara, muy rara vez hace Dios un genio. ¡Gran trabajo para Dios elcomponer un Miguel Ángel, un Beethoven o un Pasteur! Son muchos díasocupados en cada uno, porque cuesta lo que mil hombres de los otros.Apenas hay tres genios por siglo de los buenos. Pero un tonto, untonto genial, le es mucho más difícil. Dios ha hecho muy pocos tontosde verdadero mérito... Dios te hizo, Roque Fernández, y te puso en elmundo.»