¿Conocéis las historias del empoderamiento violeta? Las que hancambiado la vida de miles de mujeres a lo largo de toda la historia abase de sororidad y valor. ¿Conocéis las aventuras y desventuras dequienes nacieron en la pobreza? Ya sabéis, gente que fue masticada por el absurdo sistema capitalista y que, finalmente, desarrolló unasensibilidad que no se podía comprar con dinero, una sensibilidad queiniciaría una lucha que hoy persiste. ¿Conocéis la narrativa de lasnietas y los nietos de quienes perdieron la guerra civil? Esa plagadade fortaleza, amor y rectitud que desmitifica la idea que nos vendencon cada coma y cada punto, asegurándole al sistema que las hijas ylos hijos de la derrota les deben una. ¿Conocéis el hambre? No elapetito. El hambre. Ninguna de las cuatro opciones anteriores habla de mí. Pero quería hacer algo, aunque fuera en forma de promesa futura,al darme cuenta de que formaban parte de un sistema colectivo.