Raptar a un perro puede parecer una buena idea cuando la sociedad tedice por activa y por pasiva que sobras. Y la idea gana en atractivosi el animal pertenece al richac¢n de la isla. Con lo que no contabaV¡ctor Fuertes es con la indiferencia mutua entre bicho y amo y con la picard¡a de sus empleados. Ni con que su huida al viejo faro seconvirtiera en una suerte de recorrido inici tico guiado por unosviejos sabios y heterodoxos de la monta¤a.