En estos treinta y dos sermones, John Henry Newman vuelve a poner demanifiesto su fuerza, frescura y audacia. Fuerza en la verdad de sumensaje, que es el mensaje de Dios; frescura en la palabra, con unlenguaje cercano y familiar que se aleja del empleado en sus estudiosteológicos; y audacia para acercar al hombre a lo verdaderamenteesencial del cristianismo. En este segundo volumen de la seriecompleta de los Sermones parroquiales, un clásico de la espiritualidad cristiana, Newman demuestra nuevamente la coherencia de sutrayectoria, que comenzó con su ordenación como pastor anglicano en1825 y terminó, tras su conversión en 1845, como cardenal de laIglesia católica.