La razón, con su parloteo incesante nos dice que del dolor seaprende, pero no es cierto, todo eso parece incomprendido y sellado en el alma, como sacos de veneno. El alma sobrevive en la elocuencia del silencio, en nuestra primigenia y natural cond http://www.azeta.es/imagenes/9788494/978849440686.JPG http://www.azeta.es/imagenes/9788494/978849440686.GIF DCF N CAS